Hoy en Dakota queremos hacer un post diferente, no se trata de hablar sobre trucos fotográficos, de decoración, etc. Sino que os queremos hablar de un fotógrafo documental muy importante del Brasil, porque ¿qué mejor que hablar sobre fotógrafos en un blog de fotografía, no?

Sebastião Salgado nació en 1944 en Minas Gerais (Brasil). Es un hombre que destaca por su valentía en hacer las cosas. A pesar de ser un inquieto viajero desde que era pequeño, Salgado inició sus estudios universitarios de derecho pero, los acabó abandonando para dedicarse a la economía, profesión sobre la cual decidió doctorarse.

Lo más sorprendente es que a los 40 años de edad decidió dar un salto vocacional, esta vez para dedicarse a lo que realmente llevaba dentro y aún no sabía, la fotografía. Convirtiéndose finalmente en una de las grandes estrellas de la fotografía documental contemporánea. Ha viajado a más de 100 países para realizar sus proyectos, siendo objeto de numerosas publicaciones y libros que han sido mostradas por todo el mundo.

Destaca por sus fotografías en blanco y negro, ya que cree que de esta manera se eliminan todas las distracciones, se centra la atención y el espectador se fija en lo que realmente quiere transmitir: la personalidad, la dignidad, las texturas, las profundidades, etc. Textualmente cita que “Hay colores maravillosos que me dan muchos grises”. Normalmente, captura imágenes de personas en países menos desarrollados o en situaciones de pobreza extrema, siendo criticado por varios observadores, como por ejemplo el crítico Jean-François Chevrier, que en el diario francés LE MONDE descalificó su trabajo acusándole de aprovecharse del sufrimiento de estas personas para hacer arte. Además, se le ha llegado a calificar de frívolo y de dramatizar excesivamente el sufrimiento ajeno. A pesar de ser tan sumamente criticado, el fotógrafo siempre se ha defendido diciendo literalmente que “todos estos dramas que existen en el mundo, son el espejo de la sociedad y los fotógrafos llevan ese espejo a todos los lados”. Además, ha trabajado con diferentes organizaciones benéficas, como por ejemplo Comité Catolique contre la Faim et pour le Développement, Christian Aid (Inglaterra), con Médicos Sin Fronteras en Francia y también es embajador de UNICEF.

Los proyectos de Salgado son de larga duración, siendo estos publicados en libros como por ejemplo Otras Américas o Éxodos. Ha ganado varios premios, como por ejemplo el Premio internacional de la fundación Hasselblad en 1989, el Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 2007, donde hubo una exposición en PHotoEspaña, en Madrid, en la que ganó el Premio Público. Además de todas estas obras, en el año 2014 salió un largometraje llamado La sal de la Tierra, dirigida por Wim Wnders y Juliano Ribeiro Salgado. En esta película se narra una de las miles aventuras por los cuatro continentes que tubo Salgado. El film ganó varios premios, como por ejemplo los Premios César, como mejor documental, el Festival de Cannes, Premio Especial del Jurado y los Premios Oscar, nominado al Mejor largometraje documental.

 

Así que, ¿son realmente veraces todas las críticas que ha llegado a recibir? Desde mi punto de vista y supongo que el de muchos, se nota que busca la belleza en sus obras y el cuidado con el que trabaja todos sus proyectos, ya que llega a conocer los sujetos, comprendiendo su entorno.

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